Cuando menos te lo esperas, cuando no
deseas nada, el teléfono suena y escuchas
la voz de quien con su sola mirada es capaz
de serenarte.
Y sin más ni menos, ahí está. La miras fijo
y te das cuenta que lo darías todo por ella y
que no son necesarias las palabras.
Después de todo, lo mejor es lo que más cuesta.
Todo vale la pena.
todo está dicho en un lugar algo más brillante.
ResponderEliminara..!
oh oh oh oh...Francisquito.
ResponderEliminarqué son lindos, weón.
los quieerow mongólicos. :)