F. Nietzsche
martes, 18 de mayo de 2010
domingo, 9 de mayo de 2010
Les presento a mi violín.A pesar de ser muy viejo, bordeando el siglo, es capaz de entenderme muy bien. Siempre está ahí en su caja listo para que lo tome y compartamos tiempo.
Nunca me desobedece, se queda ahí guardado tranquilo y no hace ruido alguno si yo no quiero :D.
Ya van como 5 o 6 años conmigo y sigue igual, se mantiene muy bien.
Es algo tímido y no le gusta cantar en público, aunque lo ha hecho ante mucha gente, incluso una vez en la micro, pero eso fue porque lo obligué.
Somos muy distintos, pero nos entendemos y acompañamos. Si ando bajoneado es una buena compañía, al igual cuando estoy muy contento. =)
En fin, ahora después de limpiarte y ponerte cuerdas nuevas te dejo un rato tranquilo pues te he molestado mucho este fin de semana. Es bueno verlo de vez en cuando, ya que con la aburrida U no le dedico mucho tiempo, pero el siempre paciente me espera.
Si aún no tiene nombre es porque no he encontrado el suficientemente bueno para él, espero hacerlo luego y que lo identifique mucho.
lunes, 3 de mayo de 2010
Gané
Es raro sentirse condenado por algo,
más raro es cuando uno no lo desencadenó
Más bien, creo que será para siempre,
nunca lo olvidará, nunca lo perdonará.
No importa lo que haga, se me hace imposible
borrar su recuerdo de un gigante muerto que hacía
de lastre a algo que quería emerger.
Terminó de morir y está bien enterrado, pero nadie lo vio,
creen escucharlo y verlo andar por ahí, temiendole,
sin darse cuenta de que no volverá,
no puede pues no lo dejo.
Puede que sean palabras baratas, pero es lo que pasa,
me canso de demostrar cosas aunque ponga mil caras de felicidad,
no me gusta no entender.
Pero más me vale tomar toda la frustración
meterla en una mochila y ejercitar mis piernas con ella, para
así andar a paso más fuerte y pisar con ganas la tumba de aquel
gigante que no es más que yo. Gané.
Quiero ser hábil, cortar la cabeza de aquel gigante y llevarla
como trofeo a quien no tenga fe y no crea en su muerte.
Se sorprenderán de lo grande que era, pero más de la fuerza de mi
brazo que la pudo cortar.
La resiliencia un don, pero hay que ser muy fuerte para soportar su peso.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)